En Pachuca la traumatología y ortopedia se constituye con una gran variedad de especialidades para atender problemas que afectan los huesos, las articulaciones, los músculos, los tendones y los ligamentos. Desde una fractura después de una caída hasta el desgaste progresivo de la rodilla o el dolor persistente de espalda, estas alteraciones pueden influir en la movilidad y dificultar las actividades cotidianas.
Dentro de esta especialidad existen profesionales con diferentes áreas de interés. Algunos se enfocan en la cirugía de rodilla y cadera, otros atienden lesiones deportivas o problemas de pie y tobillo, mientras que ciertos especialistas cuentan con preparación específica en enfermedades y lesiones de la columna vertebral.
A continuación te presentamos los mejores traumatólogos en Pachuca con presencia profesional junto con información sobre sus áreas de práctica para que puedas tomar una decisión clara.
Dr. Miguel Lazcano Zamora
El Dr. Miguel Lazcano Zamora es traumatólogo y ortopedista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con subespecialidad en cirugía de hombro y rodilla avalada por la Universidad de Monterrey (UDEM). Su perfil profesional también señala certificación por el Consejo Mexicano de Ortopedia y Traumatología, así como experiencia en cirugía articular, artroscopia y reemplazo de articulaciones.
Su práctica contempla el tratamiento de lesiones deportivas, fracturas y enfermedades que afectan el funcionamiento de las articulaciones, con especial atención a los problemas de hombro y rodilla. Estas regiones participan en numerosos movimientos cotidianos, desde levantar objetos y vestirse hasta caminar, subir escaleras o realizar actividad física.
En el hombro, algunas lesiones afectan los tendones del manguito rotador, un grupo de estructuras que contribuye a estabilizar la articulación y permite levantar y girar el brazo. En la rodilla, los daños de meniscos y ligamentos pueden provocar dolor, inflamación o sensación de inestabilidad. Para determinar el tratamiento adecuado, es necesario identificar qué estructura está afectada y cuánto limita la función.
El abordaje puede incluir tratamiento conservador, rehabilitación o procedimientos quirúrgicos, según el diagnóstico. Entre las técnicas que contempla su perfil se encuentran la artroscopia y el reemplazo articular, aunque la indicación de cada procedimiento depende de las características de la lesión y de la respuesta a los tratamientos previos.
Especialidad: traumatología y ortopedia, cirugía de hombro y rodilla, artroscopia, lesiones deportivas, fracturas y reemplazo articular.
Dr. Pedro Vilalta
El Dr. Pedro Vilalta es traumatólogo y ortopedista con formación de especialidad en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y preparación avanzada en cirugía de columna vertebral. Su perfil profesional también refiere adiestramiento en cirugía endoscópica de columna en Chicago, Estados Unidos, orientado al conocimiento de técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas.
Su área de práctica resulta especialmente relevante para pacientes con enfermedades de la columna que producen dolor persistente, limitación del movimiento o síntomas relacionados con la compresión de estructuras nerviosas. Entre ellos se encuentran la hernia de disco, la lumbalgia, las fracturas vertebrales y la mielopatía.
La hernia de disco se produce cuando parte del material de un disco intervertebral sobresale de su posición habitual y puede irritar o comprimir los nervios cercanos. Esto puede ocasionar dolor que se extiende hacia una pierna o un brazo, hormigueo y, en algunos casos, disminución de la fuerza. La mielopatía, por su parte, implica una alteración de la médula espinal y puede afectar la coordinación, la sensibilidad y la capacidad para caminar.
No todos los problemas de columna requieren una intervención quirúrgica. La evaluación médica permite determinar si el paciente puede beneficiarse de un tratamiento conservador o si existen condiciones que justifican considerar una operación. Cuando se contempla una técnica endoscópica, la decisión depende de la localización de la lesión, la anatomía del paciente y los objetivos del procedimiento.
Especialidad: traumatología y ortopedia, cirugía de columna vertebral, cirugía endoscópica de columna, hernia de disco, lumbalgia y fracturas vertebrales.
Dr. Alexis Eduardo García de los Santos
El Dr. Alexis Eduardo García de los Santos es especialista en traumatología y ortopedia, con formación en el Hospital Central Norte de PEMEX y preparación médica y de especialidad vinculada con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Su perfil profesional también señala certificación por el Consejo Mexicano de Ortopedia y Traumatología.
Atiende la valoración de problemas de rodilla, lesiones de meniscos y ligamentos, fracturas, molestias de hombro y brazo, así como padecimientos de columna y cadera. Esta variedad de problemas requiere distinguir entre lesiones traumáticas, alteraciones de los tejidos blandos y enfermedades articulares que evolucionan progresivamente.
En la rodilla, por ejemplo, una lesión de menisco puede causar dolor localizado, inflamación y dificultad para flexionar la articulación. En el hombro, los problemas tendinosos pueden limitar la capacidad para levantar el brazo o realizar movimientos por encima de la cabeza. En ambos casos, los síntomas deben relacionarse con la exploración física para determinar qué estructura podría estar afectada.
Especialidad: traumatología y ortopedia, lesiones de rodilla, meniscos y ligamentos, fracturas, lesiones de hombro, problemas de columna y cadera.
Dr. Marco Jardinez
El Dr. Marco Jardinez es traumatólogo y ortopedista con formación de especialidad en el Hospital Juárez de México, alta especialidad en cirugía articular y preparación avanzada en patología y cirugía de rodilla. Su perfil profesional también refiere una rotación formativa en el Hospital Italiano y el Hospital Rivadavia, en Buenos Aires, Argentina.
Su práctica tiene un enfoque particular en los problemas de rodilla, incluidos los desgarros de menisco, las lesiones de ligamentos, los daños del cartílago y la enfermedad articular degenerativa. Estos padecimientos pueden afectar la estabilidad, la movilidad y la capacidad para soportar el peso corporal durante actividades habituales.
Las lesiones del ligamento cruzado anterior, por ejemplo, pueden producir inestabilidad después de un giro brusco o un cambio de dirección. En cambio, el desgaste del cartílago suele relacionarse con dolor y rigidez progresivos. Aunque ambos problemas afectan la rodilla, sus mecanismos y opciones de tratamiento son diferentes.
Especialidad: traumatología y ortopedia, cirugía articular, cirugía avanzada de rodilla, artroscopia, lesiones de meniscos y ligamentos, lesiones deportivas y prótesis de rodilla.
¿Qué diferencia hay entre una lesión de ligamentos y una lesión de tendones?
Aunque los ligamentos y los tendones forman parte del sistema musculoesquelético, cumplen funciones diferentes. Los ligamentos conectan un hueso con otro y contribuyen a mantener estables las articulaciones, mientras que los tendones unen los músculos a los huesos y transmiten la fuerza necesaria para producir movimiento.
Las lesiones de ligamentos pueden ocurrir cuando una articulación se tuerce más allá de su rango habitual. En cambio, los tendones pueden inflamarse, deteriorarse o sufrir desgarros debido a una sobrecarga, movimientos repetitivos o traumatismos.
Los síntomas varían según la estructura afectada. Una lesión ligamentaria puede producir inflamación e inestabilidad, mientras que un problema tendinoso suele provocar dolor al utilizar el músculo relacionado. Sin embargo, ambas lesiones pueden generar molestias similares y necesitan una valoración adecuada para diferenciarlas.
El tratamiento depende de la gravedad del daño. Algunas lesiones responden a medidas conservadoras y rehabilitación, mientras que las roturas importantes pueden requerir una evaluación quirúrgica. La exploración física permite determinar qué estructuras deben estudiarse y si hacen falta pruebas complementarias.
¿Qué problemas de cadera pueden hacer necesaria una prótesis articular?
La prótesis de cadera es un procedimiento que consiste en sustituir las superficies articulares dañadas por componentes artificiales. Se utiliza principalmente cuando existe un deterioro importante de la articulación que provoca dolor persistente y limita actividades como caminar, vestirse o levantarse de una silla.
Una de las causas más frecuentes es la artrosis avanzada, que deteriora progresivamente el cartílago articular. También existen otras situaciones, como determinadas fracturas de cadera o enfermedades que dañan la estructura de la articulación, en las que puede considerarse este procedimiento.
Antes de recomendar una prótesis, el traumatólogo evalúa la intensidad de los síntomas, la movilidad, los estudios de imagen y la respuesta a tratamientos anteriores. La decisión no depende únicamente de la edad del paciente, sino del estado de la articulación y de las limitaciones que experimenta.
Después de la intervención, la recuperación incluye seguimiento médico y un programa de movilización y rehabilitación adaptado a cada persona. La duración depende de las condiciones de salud, el procedimiento realizado y la evolución funcional.
¿Cuándo una lesión de rodilla puede requerir una artroscopia?
La artroscopia es una técnica quirúrgica que permite examinar y tratar determinadas lesiones dentro de una articulación mediante una cámara e instrumentos introducidos a través de pequeñas incisiones.
En la rodilla puede utilizarse para tratar algunas lesiones de menisco, determinados problemas de cartílago y otras alteraciones intraarticulares. Sin embargo, no es la opción adecuada para todos los pacientes con dolor, inflamación o desgaste articular.
Antes de considerar el procedimiento, el especialista identifica la causa de los síntomas mediante la historia clínica, la exploración física y, cuando corresponde, estudios de imagen. También valora si existen alternativas no quirúrgicas que puedan ofrecer resultados adecuados.
Es importante distinguir entre una lesión que puede beneficiarse de una intervención y un hallazgo en una resonancia que no necesariamente explica las molestias. La decisión debe basarse en el conjunto de los síntomas y los resultados de la evaluación.
¿Cómo afectan las lesiones de pie y tobillo a la forma de caminar?
El pie y el tobillo participan en el equilibrio, la absorción de impactos y la distribución del peso durante la marcha. Por eso, una alteración en estas estructuras puede modificar la forma de apoyar la extremidad y provocar dificultades para caminar con normalidad.
Entre los problemas que pueden afectar estas regiones se encuentran las lesiones de ligamentos, las alteraciones de los tendones, las deformidades del pie y determinados cambios en la alineación ósea. Algunas personas experimentan dolor al apoyar el talón, mientras que otras presentan molestias en el tobillo o en la parte delantera del pie.
Cuando el dolor persiste, reaparece con frecuencia o dificulta las actividades habituales, conviene realizar una valoración médica. El especialista puede examinar la movilidad, la estabilidad, la alineación y los puntos de presión, además de solicitar radiografías u otros estudios si son necesarios.
El tratamiento depende de la causa. Puede incluir modificaciones del calzado, ejercicios terapéuticos, rehabilitación, dispositivos de apoyo o procedimientos quirúrgicos en casos seleccionados. Una evaluación oportuna ayuda a identificar las alteraciones que necesitan atención específica.
¿Qué ocurre cuando una fractura no consolida correctamente?
La consolidación ósea es el proceso mediante el cual el organismo repara un hueso después de una fractura. Aunque muchas lesiones evolucionan favorablemente, algunas tardan más de lo esperado en sanar o no desarrollan una unión ósea adecuada.
Este problema puede relacionarse con las características de la fractura, la estabilidad de los fragmentos, el aporte sanguíneo y determinados factores de salud. El tabaquismo, algunas enfermedades crónicas y ciertas deficiencias nutricionales también pueden influir en la recuperación.
Entre las manifestaciones que requieren seguimiento se encuentran el dolor persistente en la zona lesionada, la dificultad para recuperar el apoyo y la falta de mejoría funcional. No obstante, estos síntomas no confirman por sí solos que exista un problema de consolidación.
¿Cómo se identifica una hernia de disco y qué tratamientos existen?
Los discos intervertebrales se encuentran entre las vértebras y ayudan a distribuir las cargas que recibe la columna. Cuando parte del material de uno de estos discos sobresale de su posición habitual, puede irritar estructuras nerviosas y producir síntomas en la espalda o las extremidades.
Una hernia de disco puede provocar dolor lumbar o cervical, hormigueo y molestias que se extienden hacia una pierna o un brazo. Sin embargo, algunas hernias se detectan en estudios de imagen sin causar síntomas, por lo que es necesario comprobar si los hallazgos corresponden al problema que presenta el paciente.
La valoración incluye la exploración de la fuerza, la sensibilidad y los movimientos, además de la revisión de los antecedentes. La resonancia magnética puede ser útil cuando existe una indicación clínica para estudiar los discos y las estructuras nerviosas.
El tratamiento depende de la intensidad de los síntomas y de la presencia de alteraciones neurológicas. Muchas personas mejoran con tratamiento conservador y rehabilitación. La cirugía se considera en determinadas situaciones, como cuando existe compresión nerviosa importante o síntomas persistentes que no responden a otras medidas.
Si aparece debilidad progresiva, pérdida de sensibilidad en la región genital o dificultad nueva para controlar la vejiga o el intestino, es necesario acudir a urgencias.
¿Qué debe evaluarse antes de una cirugía de reemplazo de rodilla?
El reemplazo de rodilla se considera principalmente cuando el daño articular provoca dolor importante y limita la movilidad, especialmente en personas con artrosis avanzada. No obstante, la presencia de desgaste en una radiografía no significa automáticamente que sea necesaria una operación.
Antes de tomar una decisión, el especialista analiza cómo afecta el problema a la vida cotidiana, qué tratamientos se han intentado y qué resultados se han obtenido. También revisa la movilidad, la estabilidad de la articulación y las condiciones generales de salud.
La evaluación previa puede incluir estudios de imagen y una revisión de enfermedades que podrían influir en la cirugía o en la recuperación. Además, es importante que el paciente conozca los beneficios esperados, los riesgos, las alternativas disponibles y el proceso de rehabilitación.
Después de la intervención, la recuperación requiere un programa progresivo para mejorar la movilidad y recuperar fuerza. El resultado depende de diversos factores, por lo que el seguimiento debe adaptarse a la evolución de cada persona.



