Las enfermedades musculoesqueléticas abarcan un amplio grupo de patologías que afectan huesos, articulaciones, músculos, tendones y ligamentos. Su impacto puede ir desde molestias leves hasta limitaciones severas en la movilidad y la calidad de vida del paciente.
Las principales enfermedades son:
- Artrosis:
Es una enfermedad degenerativa caracterizada por el desgaste progresivo del cartílago articular. Este proceso provoca dolor, rigidez, inflamación y pérdida de movilidad. Afecta con mayor frecuencia rodillas, caderas, manos y columna vertebral, y su evolución suele ser lenta pero progresiva. - Osteoporosis:
Se trata de una disminución de la densidad ósea que debilita la estructura del hueso y aumenta el riesgo de fracturas. Es más común en adultos mayores, especialmente en mujeres posmenopáusicas, y suele desarrollarse de forma silenciosa hasta que ocurre una fractura. - Hernias discales:
Ocurren cuando el núcleo de un disco intervertebral se desplaza y comprime estructuras nerviosas. Esto puede generar dolor localizado o irradiado, además de síntomas neurológicos como hormigueo o debilidad en extremidades. - Tendinopatías:
Incluyen procesos inflamatorios o degenerativos de los tendones, generalmente relacionados con sobreuso o movimientos repetitivos. Son frecuentes en hombro, codo, rodilla y tobillo, y pueden convertirse en condiciones crónicas si no se tratan adecuadamente. - Enfermedades inflamatorias articulares:
Como la artritis reumatoide, que provoca inflamación persistente de las articulaciones, deformidades progresivas y daño estructural si no se controla oportunamente. - Deformidades musculoesqueléticas:
Alteraciones en la forma o alineación de huesos y articulaciones, que pueden ser congénitas o adquiridas. Incluyen escoliosis, pie plano y deformidades angulares de las extremidades.



